Un clásico elegante y ligero, con un toque ahumado gracias al pimiento rojo asado. Perfecto como entrada o plato principal acompañado de una ensalada fresca.
Media
Tiempo total: 50 minutos
Preparación: 25 minutos
Cocción: 25 minutos
Para 6 personas
60 g de pimiento rojo asado
100 g de queso mozarella rallado
55 g de mantequilla
55 g de harina de trigo
300 ml de leche
4 huevos
Pimienta blanca molida, al gusto
Nuez moscada molida, al gusto
Sal, al gusto
Unta los moldes con una fina capa de mantequilla y espolvorea harina, asegurándote de cubrir bien toda la superficie interior. Reserva.
Escurre bien el pimiento rojo asado y tritúralo hasta obtener un puré.
Ralla el queso mozarella.
Separa las yemas de las claras y resérvalas por separado.
En una sartén amplia, derrite la mantequilla a fuego medio.
Añade la harina y remueve durante un par de minutos hasta que se tueste ligeramente.
Incorpora la leche de una sola vez junto con la pimienta blanca, la nuez moscada y la sal.
Cocina durante unos 10 minutos sin dejar de remover, hasta obtener una crema espesa y homogénea.
Añade el puré de pimiento a la mezcla y remueve bien.
Retira del fuego y deja templar unos minutos.
Cuando la mezcla esté tibia, incorpora las yemas de huevo y mezcla hasta integrar completamente.
En un recipiente limpio y seco, bate las claras hasta alcanzar el punto de nieve firme.
Sabrás que están listas cuando no se deslicen al volcar el recipiente.
Incorpora las claras montadas a la mezcla en tres tandas, con movimientos envolventes y delicados para no perder el aire.
Vierte la mezcla en los moldes, llenándolos casi hasta el borde.
Pasa suavemente la punta de un cuchillo romo por el interior del borde del molde para ayudar a que el suflé suba de forma uniforme.
Hornea en la parte baja del horno, con calor arriba y abajo, a 200 °C durante 25 minutos, o hasta que estén bien dorados y elevados.
Sirve inmediatamente para disfrutar de todo su volumen y textura